Yacimiento Venta Micena | Norte de Granada -ECEMED

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Yacimiento Venta Micena

Dirección:

Municipio:
Orce

Código Postal:
18858

Fuente de la información:

Arribas y Colaboradores. Instituto Geológico y Minero de España. Museo Geominero.(Página consultada el 7 de Diciembre de 2012). Paleontología de grandes mamíferos del Plio-Pleistoceno: Proyecto Fonelas,  http://www.igme.es/internet/museo/investigacion/paleontologia/Fonelas/

Venta Micena es una localidad y pedanía española perteneciente al municipio de Orce, en la provincia de Granada (comunidad autónoma de Andalucía. Está situada en la parte suroriental de la comarca de Huéscar. A 8 kilómetros del límite con la provincia de Almería, cerca de esta localidad se encuentran los núcleos de Fuente Nueva y Cañadas de Cañepla.
En el yacimiento de Venta Micena, descubierto por Josep Gibert y otros miembros del Institut Paleontógic Miquel Crusafont de Sabadell en el año 1976, se encontraron los restos del llamado Hombre de Orce que, según sus descubridores, es una de las evidencias más antiguas de presencia humana en Eurasia, pero cuya naturaleza homínida es rechazada por otros investigadores.

LAS APORTACIONES DE LA INVESTIGACIÓN EN LA CUENCA GRANADINA DE GUADIX-BAZA

La depresión de Guadix-Baza es una cuenca sedimentaria que fue endorreica durante gran parte de su historia geológica. En los últimos 7-6 Ma ha estado configurada por un sistema aluvial s.l. situado al Sur, en las estribaciones de Sierra Nevada, que nutría de recursos hídricos a un lago de aguas predominantemente dulces, desarrollado al Norte de la actual localidad de Baza.

Esta configuración geológica y paisajística permitió el desarrollo de extensos ecosistemas ricos en mamíferos continentales, cuyo mayor exponente paleontológico se encontraba, hasta el descubrimiento de los nuevos yacimientos del área de Fonelas, en el sector Orce-Venta Micena.

Aunque históricamente en esta cuenca son conocidos numerosos yacimientos con fósiles de mamíferos, fundamentalmente con restos de megaherbívoros (rinocerontes, proboscídeos e hipopótamos), destaca la importancia de aquellos con faunas de Pleistoceno inferior, cifrados entre 1,3 – 1,2 Ma. Tres de ellos son especialmente significativos:

– Venta Micena (1,3 Ma) fue un cubil al aire libre de las hienas gigantes carroñeras (Pachycrocuta brevirostris) situado en el margen de un lago desecado. Este yacimiento es el más rico y diverso de los conocidos en el Pleistoceno inferior de Eurasia.

– Barranco León-5 (1,2 Ma) fue generado por una avenida en la que el agua corriente concentró, en el margen de un pantano, numerosos huesos fósiles de hipopótamos (Hippopotamus antiquus) junto a utensilios líticos olduvaienses manufacturados por homínidos en los altos paleogeográficos cercanos (Sierra Umbría).

– Fuente Nueva-3 (1,2 Ma) fue un lugar de carroñeo de homínidos situado en un margen lacustre desecado, en el que abundan utensilios líticos olduvaienses.

Además de estos importantes yacimientos, en esta cuenca se conoce registro de las faunas de mamíferos continentales hasta hace aproximadamente 120.000 años. En esta época se colmata, siendo capturada con posterioridad en el Norte por el río Guadiana Menor, fenómeno que con el tiempo ha dado lugar al modelado actual del paisaje.

Por lo tanto, la cuenca de Guadix-Baza es un referente en la investigación paleontológica del Cuaternario a escala mundial, cubriendo los nuevos registros de Fonelas el vacío de información que existía para los grandes mamíferos del final del Terciario y el inicio del Cuaternario.

GENERALIDADES SOBRE EL SECTOR DE ORCE

La región de Orce (sector Orce-Venta Micena de la cuenca de Guadix-Baza) presenta un excepcional registro paleontológico de las paleobiocenosis del inicio de Cuaternario, con más de 60 yacimientos localizados con fauna fósil de macro y micromamíferos. A esta excepcional abundancia se une el hecho de que los cuerpos de roca, que contienen los restos fósiles de dichas entidades paleobiológicas, afloran con un gran desarrollo tanto en la vertical como en la horizontal. Así, en un área que cubre al menos 16 km2, donde la estratificación de los materiales es horizontal y existen numerosos cañones y barrancos que cortan una serie plio-pleistocena que alcanza los 35 m de potencia, se observan secuencias depositadas en medios sedimentarios palustres y lacustres, con intercalaciones locales de paleocanales fluviales ciertamente complejas. Las secciones estratigráficas generales de la serie cuaternaria del sector Orce-Venta Micena muestran la evolución de los distintos medios sedimentarios continentales.

En los datos publicados hasta la década de los 80 se interpretaban las facies C (facies carbonatadas) de la secuencia sedimentaria 7 del Miembro superior de la Formación Baza, en la región Orce-Venta Micena, como originadas en el seno de un lago más o menos estable y profundo, con zonas marginales pantanosas.

Los dos tercios inferiores de la secuencia, que carecen de registro fósil de macromamíferos, corresponden a un medio fluvial representado por facies aluviales distales de llanura de inundación. En la llanura lutítica se observan dos variantes: una llanura lutítica s.s. (zona Oeste del sector) y una llanura lutítica en la que se podrían establecer pequeñas charcas someras con precipitación de carbonatos (presencia constante de lámina de agua) así como suelos calcáreos (caliches), que implicarían largos períodos de exposición subaérea en clima árido con una tasa alta de evaporación (zona Este). Progresivamente se constata el tránsito entre la llanura de inundación y un medio palustre-lacustre (pantano/lago). Las facies indican una dinámica fluvial distal con desarrollo de una amplia llanura de inundación (zona Oeste), en la que se sobreimponen charcas perennes de extensión variable (zona Este). En estas charcas se instala el biotopo palustre con la implantación de dos subambientes y asimismo, dos facies: subambiente y facies marginales (acuático-subaéreo), caracterizado por una extensa cubierta vegetal de cañaverales, con depósitos lutítico-arcillosos negros indicativos de un medio reductor, carbón autóctono, organismos dulceacuícolas epibiontes y ocasionalmente, restos de vertebrados terrestres; el segundo subambiente correspondería a las facies centrales de charca o pantano (según su extensión), estando caracterizado por la presencia de depósitos carbonatados micríticos y margosos, generados bajo una lámina de agua, cuya composición es por lo general CO3Ca puro, aunque pueden mostrar contenidos variables en arcillas. Cuando existen oscilaciones en el nivel de base de las aguas, en las depresiones de escasa pendiente, la emersión puede afectar entonces tanto al frente costero marginal como a los ambientes centrales. Estas oscilaciones vienen determinadas por la dinámica general de la cuenca y la climatología (estacionalidad).

El tercio superior de la serie comienza por niveles estratigráficos formados por una alternancia, tanto en la vertical como en la horizontal, de calcilutitas y micritas con niveles lutíticos (en ocasiones con porcentajes medios de arenas de grano fino), ricos en lignito y fósiles de macromamíferos, que representan las facies de centro y borde de pantano, respectivamente (en todos los niveles y facies existen estructuras de emersión y desecación). Este biotopo palustre, caracterizado por una red de pantanos intercomunicados con amplio desarrollo de cañaverales (cuencas endorreicas), pudo ocupar en estas edades (Plioceno superior) la gran mayoría del sector analizado.

Por tanto corresponde al desarrollo, en este sector de la cuenca, del medio palustre con un posible canal de abastecimiento situado al Norte de los actuales barrancos del Paso y León. Se observa una alternancia, tanto en la vertical como en la horizontal, de las facies de borde y centro de pantano. El hecho de que en esta zona del sector Orce-Venta Micena (Barranco del Paso, Barranco León, Cortijo de Don Alfonso y Cortijo de Don Diego) sean las facies de borde (facies negras) las que ocupan una mayor extensión y potencia, hace pensar que en este punto se situó la franja externa de distribución de los pantanos (franja emergida que representaría el frente de avance y progradación). En el intervalo espacial comprendido entre Venta Micena y el Barranco de los Conejos las facies son predominantemente carbonatadas, correspondiendo a un medio lacustre somero. Esto se debe al hecho de que los lagos de interfluvios se sitúan, la mayoría de las veces, en el centro de cubetas de decantación, pero aisladas y protegidas por un cinturón de pantanos y cañaverales. Esta masa vegetal forma entonces un filtro, lo que permite una sedimentación puramente carbonatada en el centro del pantano y/o lago anexo, ya que se produce desgasificación (escape de CO2) por el incremento de la temperatura, por la agitación de las aguas o por la asimilación de CO2 llevada a cabo por las plantas, produciéndose una sobresaturación con respecto a la calcita. Por otro lado, en diversos niveles se han detectado evidencias de oscilaciones del nivel del agua (trazas de emersión), habiendo quedado entonces los depósitos arcillosos y carbonatados del paleopantano y los materiales carbonatados del paleolago sujetos a la exposición subaérea y, por tanto, a los procesos de pedogénesis. La presencia de restos fósiles fragmentarios de vertebrados terrestres es más o menos constante en los depósitos generados en los subambientes marginales (generalmente emergidos y protegidos por una cubierta vegetal) y resulta ocasional en las rocas cuyos sedimentos fueron depositados en los subambientes centrales, ya que su aparición coincide con los períodos de desecación o estiaje (paleosuelos-rupturas sedimentarias-disconformidades). Tras estos períodos de sequía, la subida del nivel de las aguas debió ser lenta y gradual, ya que este sector se encuentra en el extremo marginal oriental de la cuenca (zona distal) y no se observan bases erosivas o aportes de terrígenos superpuestos a las superficies de emersión. Estos materiales representan la etapa de máxima extensión de los pantanos en el sector estudiado.

La evolución sedimentaria continúa con la denominada capa “negra” (nominación con un exclusivo interés descriptivo), que se trata del último cuerpo de roca depositado en un ambiente palustre generalizado, ya que la sedimentación es mayoritariamente carbonatada a partir de este punto de la serie debido al desarrollo de un lago extenso y somero en todo el sector Orce-Venta Micena, excepto en el Barranco León y sus proximidades [ladera Oeste del Barranco del Paso (Segundo intervalo carbonatado)], donde se localiza el biotopo palustre a lo largo del Pleistoceno inferior. Esta capa es el depósito resultante de la instalación, muy probablemente durante finales del Plioceno, de un subambiente marginal palustre (biotopo palustre de aguas estancadas) estando representado por sedimentos limosos y lutíticos negros con fragmentos de carbón y abundantes evidencias de raíces generadas por los cañaverales que forman el frente del pantano (orillas y terrenos emergidos). Estos materiales progradan sobre las zonas centrales o retrogradan en función de la altura relativa de la lámina de agua. Este subambiente implica unas condiciones de energía hidráulica mínima -depósitos detríticos tamaño arcilla-, la existencia de un sustrato reductor y unas condiciones sedimentarias tranquilas. Es usual que en este subambiente sedimentario se sucedan en el tiempo distintas etapas de emersión-desecación más o menos prolongadas, que afectan con distinta intensidad a los depósitos palustres. En la capa estudiada se han detectado diversas evidencias de emersión prolongada, como son:

1. Nódulos carbonatados autóctonos (no se trata de intraclastos); esto es, concentraciones de CO3Ca procedentes de niveles infrayacentes, generadas por procesos de pedogénesis temprana, siendo el resultado final el desarrollo de paleosuelos calcimorfos -caliches- por lo general incipientes.

2. Señales de raíces y, fundamentalmente, grietas de retracción o suelos poligonales desarrollados sobre materiales lutíticos negros. Este tipo de señales indican un período de exposición subaérea relativamente largo, de forma que su origen subaéreo viene además confirmado por ser las únicas trazas a las que se asocian colores rojizos procedentes de óxidos de hierro generados en un medio oxidante, debido a las oscilaciones del nivel freático.

Tales superficies se interpretan como de emersión, ya que sobre ellas se localizan materiales lutíticos de idénticas características a los infrayacentes, sin que se observen estructuras tractivas, imbricaciones, alineamientos, rodaduras, depósitos de “lag”, niveles de terrígenos intercalados o bases erosivas. Ello permite suponer que tras cada período de desecación la subida del nivel de las aguas en estos puntos fue gradual y lenta (estancamiento producido por la cubierta vegetal). De esta forma, la cubierta marginal de macrofitas pudo disipar el oleaje y la llegada de terrígenos alóctonos de tamaño superior a arenas de grano muy fino.

La aparición en esta capa, en el Barranco del Paso, de restos fósiles de vertebrados terrestres (molares de Mammuthus meridionalis y elementos postcraneales y dientes de roedores, équidos y bóvidos de talla media) y de extraclastos alóctonos jurásicos de gran tamaño se asocia localmente a las superficies internas definidas por las estructuras de emersión. Lo mismo ocurre con una defensa de mamut meridional en el mismo barranco y con un molar, una defensa y diversos elementos postcraneales de este proboscídeo en el Cortijo de Don Alfonso. Por otra parte, en el extremo Sur de los barrancos próximos al alto paleogeográfico mesozoico de la Sierra de la Umbría (actuales cabeceras) se localiza un conjunto detrítico, formado por areniscas de grano muy fino, que pueden representar facies costeras (límite pantano-sustrato mesozoico), afectadas asimismo por distintas etapas de emersión. La capa negra se puede considerar como un nivel guía, que presenta un cambio de facies en la localidad del Barranco de Don Diego Oeste, donde pasa a tener una composición margosa, que correspondería a una zona de aguas libres de vegetación en el pantano (subambiente central palustre). Este nivel margoso se pierde, como tal, en la zona oriental (área de Venta Micena), donde el Primer intervalo carbonatado está representado por una secuencia de composición exclusivamente margosa. En la zona del Barranco de los Zagales apenas aparece representado el Primer intervalo carbonatado, ya que la serie se acuña por la presencia, a poco más de 1 Km., de un alto paleogeográfico mesozoico (El Cerro de la Venta).

La capa negra está situada en el techo del Primer intervalo carbonatado del Subtramo calcáreo (facies C) del tramo 3C. Asimismo se correlaciona litoestratigráficamente con el yacimiento Orce-2 del Barranco de Orce, ubicado cronológicamente entre 1,7 y 1,8 Ma y con los yacimientos Cortijo de Don Diego Oeste 1 y Barranco de los Conejos, definiendo el límite temporal inferior de la base del Segundo intervalo carbonatado (estos yacimientos se desarrollan en afloramientos de la capa negra en distintas zonas del sector).

Tras el análisis de la presencia de la capa negra en la zona estudiada, su posición en cada columna y las interrelaciones existentes con los cuerpos de roca infrayacentes y suprayacentes, se puede delimitar la extensión mínima de las facies marginales que representa. De esta forma, tomando el Barranco del Paso como punto central, se puede asegurar que en esta época los ambientes marginales se extendieron sobre una superficie mínima de 8 km2, situándose al Sur de dicho barranco el límite costero del pantano, así como al Norte del Barranco de los Conejos y al Este del Barranco de Don Diego el tránsito a la zona central del pantano o, si esta era muy extensa (como parece ser el caso) al paleolago en su fase incipiente. Esta capa contiene los siguientes yacimientos del sector: Zona occidental (Barranco de Orce -Orce-2-, Barranco de los Conejos y Cortijo de Don Diego Oeste 1) y Zona central (Barranco del Paso).

A partir de este punto en la serie los materiales indican la implantación total del paleolago, que en la etapa anterior ocupaba la sección Norte del sector Orce-Venta Micena. Se trata de depósitos carbonatados micríticos y margas, provenientes de una primera etapa lacustre generalizada en la región, sedimentados bajo una lámina de agua variable pero constante en un medio somero siempre bien oxigenado, ya que la ausencia de pirita y de facies carbonatadas ricas en materia orgánica sugiere que el lago fue raramente eutrófico. Bajo esta dinámica lacustre se deposita la capa lacustre 1 (Etapa Lacustre 1) de las capas de Venta Micena.

Los fósiles conservados en el yacimiento de Venta Micena se localizan sobre un paleorelieve, desarrollado en los materiales micríticos depositados durante una etapa previa. Dicha superficie define una disconformidad estratigráfica, establecida tras un período de retracción generalizada del paleolago y caracterizada en su momento de formación por la existencia de amplias zonas emergidas (abundantes evidencias de grietas de retracción y de trazas de raíces verticales) junto a pequeñas charcas o cubetas (2-20 m de diámetro) de escasa profundidad, de decímetros a 1 m de lámina de agua (hiato sedimentario local). Los restos fósiles se sitúan en el seno de sedimentos micríticos, muy homogéneos y porosos, depositados durante el período de expansión parcial de las cubetas -biotopo restringido palustre de facies carbonatadas con implantación de vegetales en los bordes de charca (discontinuidad estratigráfica)- y a lo largo de una fase posterior (Etapa Lacustre 2) en la que el nivel de las aguas asciende lentamente (ausencia de estructuras erosivas, tractivas o terrígenos) y se produce precipitación masiva de micrita. Ambas micritas son idénticas, textural y estructuralmente. El paleosuelo calcimorfo que se localiza en el tercio inferior de este subtramo (dentro del tercio inferior de las capas de Venta Micena), indica una retracción del lago y la emersión de los depósitos micríticos, de forma que quedan expuestos a la pedogénesis subaérea, probablemente en un clima árido con alta tasa de evaporación. Los paleosuelos calcimorfos se desarrollan y reactivan en distintos momentos, coincidiendo con las etapas de emersión, de forma que un paleosuelo se puede ver afectado y enriquecido en carbonatos por las distintas emersiones sucedidas en períodos posteriores de la historia geológica de la región. Dicho caliche se puede correlacionar con uno homólogo, situado en este mismo intervalo, localizado en las secciones de los siguientes puntos: Cortijo de Don Diego, Cortijo de Don Alfonso y Barranco del Paso (por criterios lito y bioestratigráficos) y en el Barranco de Orce y en Fuente Nueva-1 (por criterios litoestratigráficos). Esta superficie definiría, en dichas localidades, la base del denominado “Momento faunístico Venta Micena”. En las dos etapas lacustres el lago debió tener en esta zona unas dimensiones modestas en cuanto a su extensión y profundidad, ya que en los grandes lagos los depósitos carbonatados quedan restringidos a los bordes y en los de menores dimensiones se pueden extender por todo el fondo, como ocurre en el sector estudiado. Por otra parte, superpuestos a estos materiales o intercalados entre ellos se encuentra un paleocanal en la zona del Barranco del Paso, que debió ser uno de los tributarios del sistema lacustre. Por tanto, el “Momento faunístico Venta Micena”, que afecta exclusivamente a vertebrados terrestres, se identifica a muro por un paleorelieve y a techo por una superficie de estratificación horizontal. De esta forma, tras la sedimentación de las capas de Venta Micena, la incidencia de procesos ascendentes debidos a la evaporación en clima árido (ascensum) y de agentes diagenéticos (aguas de infiltración) en el seno de materiales carbonáticos, produjo como resultado la reactivación de un paleosuelo (caliche, resultado edáfico), que ha permitido identificar y separar los dos cuerpos de roca que acotan el momento de la génesis del yacimiento. Las capas de Venta Micena se pueden considerar pues, como un nivel guía (capa blanca carbonatada con un paleosuelo interno y fósiles de mamíferos). Por otra parte, este conjunto de capas tiene una importancia esencial, tanto por su amplia extensión superficial como por su riqueza paleontológica. Los puntos del sector en los que aparecen las mayores concentraciones de fósiles son los siguientes: Zona oriental (Venta Micena 2-3, Barranco de los Zagales, Sondeo-1 y Cortijo F. Alcón); Zona central (Cortijo de Don Alfonso); y Zona occidental (Cortijo de Don Diego Oeste 2).

La extensión y el contenido de estas capas permiten definir en la región el “Momento faunístico Venta Micena”, siendo la localidad tipo Venta Micena-2, con 28 especies de mamíferos registrados, junto a tres taxones de reptiles (Lacerta sp., Testudinidae indet. y Colubridae indet).

Los resultados obtenidos en los estudios realizados en la región durante los últimos años permiten plantear, de forma muy sintética, la sucesión de ambientes sedimentarios presentes en el sector desde finales del Plioceno superior hasta el Pleistoceno inferior, representado por el yacimiento de Venta Micena. La tradicional filiación espacio-temporal lagos/pantanos/calcreta/sebkha, que puede quedar enmascarada por la restricción del dominio sumergido (lo que abandona a la mayor parte de los depósitos lacustres-palustres a una pedogénesis subaérea, donde la evaporación juega un papel esencial y modifica el depósito original), se transforma en el sector Orce-Venta Micena en la siguiente sucesión de paleoambientes:

– Barranco del Paso Este, Cortijo de Don Alfonso, Cortijo de Don Diego, Barranco de los Conejos, Barranco del Horno, Barranco de los Zagales, Venta Micena y Fuente Nueva: llanura de inundación fluvial en facies distales (Plioceno superior) – pantano (Plioceno superior) – lago (L1, Pleistoceno inferior) – emersión y charcas palustres efímeras (isocrona D, Pleistoceno inferior, Momento faunístico Venta Micena) – lago (L2, Pleistoceno inferior) – calcreta (retracción del lago en clima árido, Pleistoceno inferior).

– Barranco del Paso Oeste, Barranco León y Barranco de Orce: llanura de inundación fluvial en facies distales con encharcamientos (Plioceno superior) – pantano (Plioceno superior) – pantano marginal (Pleistoceno inferior) – río (Pleistoceno inferior) – pantano (Pleistoceno inferior) – calcreta (Pleistoceno inferior).

Por otra parte, el depocentro del sector se localizaría en la zona de la Torre del Salar, donde la secuencia carbonatada es sustituida por una evaporítica (yesos seleníticos y margas), con la que tiene cambio de facies al Norte de Llano de la Almaida.


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